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Un instante de inspiración de Juan Román Riquelme, sirviendo el gol a Rodrigo Palacio, casi le da una inmerecida victoria a Boca sobre Rosario Central en Arroyito. El Canalla fue más y encontró la justicia a 5 del final, con un misil del Kily González que le rompió el arco a Caranta. Siendo Boca un equipo que está siempre obligado a ganar en todas las canchas, y tomando en cuenta que el empate de Rosario Central llegó a cinco minutos del final del partido, se diría que los xeneizes dejaron dos puntos por el camino.
Pero si se ve lo que fue el desarrollo del encuentro, principalmente el segundo tiempo, Boca no sólo no había hecho méritos para ir ganando, sino que Central estuvo siempre más cerca de la victoria. Claro, hasta el minuto 32, cuando Riquelme sacó una de la galera y el partido parecía cambiar definitivamente. El equipo de Carlos Ischia se presentaba en Arroyito con la ilusión renovada que generaba un nuevo proceso, nuevamente con Juan Román Riquelme como referente. Pero el fútbol que mostraron los xeneizes estuvo por debajo de lo esperado. El primer tiempo se fue sin pena ni gloria, con apenas algunas insinuaciones de Central, mientras Boca se mostraba totalmente carente de ideas, y eso que Riquelme tenía metros para correr y pensar. Pero las sociedades con Neri, Palacio y González nunca funcionaron. En el segundo tiempo Central intentó ser más vertical, y los frutos se comenzaron a ver rápidamente. A los 8 Viscarra metió un tiro cruzado que dio en la base del palo de Caranta, y en los siguientes 20 minutos el que más inquietó fue el local, empujado por un Kily González muy enchufado, protagonista y en muchos casos finalizador, de las jugadas de ataque de su equipo. Luego entró el pibe Zelaya, y en pocos minutos hizo temblar a Caranta. Parecía que el gol de Central estaba al caer, pero llegó el clave minuto 27, cuando Juan Román Riquelme tomó la pelota en las cercanías de la media luna y se inventó un hueco entre la defensa para dejar mano a mano a Palacio con Álvarez. El de la trencita definió con clase y Boca se ponía arriba. Tras unos minutos donde Boca disfrutó del desconcierto local, central volvió a la carga en los diez minutos finales, y tras un par de avisos, el Kily terminó haciendo justicia con un soberbio zapatazo desde afuera del área, que se incrustó en el ángulo. El 1-1 tenía mucho más que ver con el partido, pero Boca, más allá de haber perdido o ganado puntos esta tarde, en lo que sí quedó en el debe fue en el rendimiento como equipo, muy lejos de lo mostrado en los clásicos de verano contra River.
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