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Newell’s, imbatible en el Coloso |
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Fue la noche del reencuentro con la idea madre que hoy ilumina el camino futbolístico de Newell’s. Después del paso en falso en Avellaneda había que volver a la huella de la solvencia y el equipo rojinegro logró enderezar el timón. Sacrificio, garra, solidaridad y contundencia fueron otra vez las banderas que enarboló para cachetear a Vélez hasta hundirlo en un laberinto sin salida. El conjunto de Marini volvió a ser utilitario para administrar la pelota y además un enjambre de piernas dispuestas a custodiar los dominios de Villar. Con el cuchillo entre los dientes y dos estiletazos perfectos la Lepra abrochó su tercera victoria en fila en el Coloso, tomó oxígeno en la tabla del promedio y hasta se anima a mirar de reojo al líder Independiente.
Era clave recuperar la memoria y encontrar la hoja de ruta que se perdió ante Racing. Allí radicada la incertidumbre y se posaban los fantasmas. Pero desde el minuto inicial Newell’s dejó en claro que había recobrado la partitura que mejor sabe interpretar. En el Coloso comenzó a sonar la melodía del sacrificio y la salida rápida de tres cuartos en adelante, esa que Marini dibujó en el pentagrama desde la pretemporada en Miramar.
Por eso luego de un par de incursiones por izquierda de Ríos y Francou que alteraron la calma, Newell’s tomó enseguida las riendas y enfiló el carruaje hacia la posta del arquero Peratta. Sin previo aviso llegó la apertura del marcador. Donnet ejecutó con maestría un centro frontal y el paraguayo Da Silva picó en punta para cabecear lejos del alcance de Peratta. Con la ventaja la Lepra hizo pie y manejó pelota y territorio. Husain y Donnet, que arrancó en la posición de enlace, manejaron los tiempos e hicieron jugar al resto.
En el cuarto de hora final Vélez esbozó una remontada, aunque jamás perdió la timidez. Sena comenzó a ganarle el duelo al Negro Lucero y por allí hubo un par de aproximaciones visitantes. Primero Sena desbordó y el cabezazo de Francou se fue arriba del travesaño. Luego el propio Sena remató débil entrando en diagonal. Muy poco para un equipo velezano que llegó con pergaminos auspiciosos.
Cuando el primer tiempo se moría llegó la segunda puñalada que terminó siendo letal para la visita. El Turco Husain, la figura excluyente de esta etapa, metió una asistencia exquisita para la entrada solitaria de Martín Seri, que controló el balón y dentro del área remató cruzado para gritar por primera vez en la máxima categoría. Golazo y delirio en el Coloso.
En el segundo tiempo Newell’s se replegó y tuvo como prioridad conservar la ventaja. Lucero dejó de ser carrilero y se retrasó para formar la línea de cuatro. Vélez se desangró en la impotencia y siempre equivocó los caminos. Salcedo estuvo a punto de clavar el tercero, pero su remate a la salida de un tiro libre dio en el palo. El rojinegro se reencontró con la victoria, oxigenó en algo el promedio y sin perder la humildad mirá más de cerca al Rojo. Una noche redondita para un jefe de hogar.
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