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Lanús rompió el castillo de ilusiones de Banfield |
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Lanús ganó un clásico que tuvo todos los ingredientes de un gran partido: a falta de calidad técnica, el duelo del Sur resultó entretenido, cambiante, polémico y mantuvo el suspenso sobre el resultado hasta el último instante. De hecho, cuando se jugaba el tiempo de descuento Carlos Bossio debió estirar sus 195 centímetros para evitar el empate ante un tiro lejano de Jairo Patiño.
Partido cardíaco, entre los dos generaron dieciséis situaciones de peligro (nueve para Lanús, siete para Banfield) sin contar los goles. En ese marco, hubo una jugada que marcó un quiebre en el desarrollo. Ocurrió a los 27 minutos, cuando Banfield ganaba por un penal inexistente (supuesta falta de Ribonetto a Cvitanich y gol de Lucchetti). Herner lo cruzó de manera violenta a Lautaro Acosta. En la cancha dio la sensación de que era para amarilla, pero la televisión dejó ver que la falta fue "desleal" o cuanto menos "imprudente", según especifica el reglamento.
Llop decidió resignar a Pavlovich (delantero) para reordenar la defensa con el ingreso de Sanguinetti. Lanús comenzó a empujar y Banfield perdió protagonismo ofensivo. Enseguida llegó el empate de Sand con un cabezazo impecable.
Pero hubo otra circunstancia que terminó siendo decisiva. Todavía estaban 1 a 1 y Cvitanich le sirvió el gol a Patiño, pero el remate del colombiano pasó apenas afuera. En la jugada siguiente, Graieb trabó una pelota como si fuera una topadora y mandó el pelotazo que Sand capitalizó a la perfección para desairar a Devaca y definir con un tiro bajo. A propósito: River se desprendió del 50 % que le quedaba de su pase a mitad de año. ¿Tiene River un delantero que le rinda lo que está rindiendo hoy Sand?
En el segundo tiempo, Lanús parecía tenerlo más o menos controlado hasta que a los 21 Collado cometió uno de sus tantos errores. Sanguinetti lo bajó a Acosta y el árbitro le sacó la segunda amarilla al de Lanús por interpretar que se tiró. Para Ban field fue poco menos que un volver a vivir. Porque Lanús retrocedió y la pelota comenzó a merodear más cerca de los dominios de Carlos Bossio.
De todos modos, Lanús pudo haberlo definido con un par de contragolpes conjurados por Lucchetti. Llop demoró demasiado en poner a Barrales, quien entró a los 34. El propio Barrales casi lo empata con un cabezazo que dio en el palo. Y antes del tiro postrero que Bossio le sacó a Patiño, Malingas Jiménez estuvo a punto de estirar la diferencia.
Lanús lo ganó con lo justo pero bien. Pero la mayor certeza fue que regalaron un clásico que no se olvidará fácilmente.
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