|
El técnico sumó un acierto tras otro desde su desembarco en Boedo, en diciembre de 2006. La coronación en el Clausura se explica gracias a decisiones fundamentales: respaldó a Orión, trajo a Ledesma y la Gata Fernández (dos de las figuras del torneo) y respaldó a jugadores que venían de un semestre pésimo y que tuvieron su ansiada revancha. Una revolución. Eso es lo que generó Ramón Díaz desde su llegada a San Lorenzo, allá por diciembre de 2006. El equipo venía de un semestre nefasto, con goleadas en contra para la historia (1-7 con Boca y 0-5 con River), los hinchas le habían bajado el pulgar a varios jugadores. Seis meses más tarde, de la mano del riojano, el Ciclón jugó desde la primera fecha a cancha llena y sumó su décima estrella a nivel local. Aquí los principales aciertos del entrenador.
Confianza. Desde su llegada no paró de repartir flores para un plantel que venía con el autoestima por el piso. Una muestra son los casos de los por aquel entonces resistidísimos Méndez, Ferreyra y Hirsig. El técnico los convenció para que se queden y terminaron siendo figuras. Incluso cuando al equipo le tocó perder, destacó las virtudes de sus dirigidos: “Estoy orgulloso de este equipo, hizo un buen partido”, comentó tras la caída ante Vélez, en el peor rendimiento de San Lorenzo en el torneo. La elección del arquero. Cuando llegó, el DT se encontró con dos arqueros de buen nivel: Saja y Orión. Allí, no dudó... Le dijo al Chino, un histórico, que se busque club y vaticinó "Orión es un arquero de Selección"... El correr de los partidos también le dio la razón. Los refuerzos. Ramón fue determinante para la llegada de dos jugadores que fueron clave: Cristian Ledesma y Gastón Fernández. El Lobo se sumó luego de largas negociaciones con Argentinos y rápidamente se hizo dueño del mediocampo. La Gata, sin lugar en River, llegó con el campeonato empezado y terminó siendo el goleador y el mejor jugador del campeón. Lavezzi no se va. River coqueteaba con el delantero y San Lorenzo tenía decidido venderlo por cuatro millones de dólares, pero... Intercedió Ramón: "Lavezzi vale 20 millones, ningún equipo de Argentina lo puede comprar". El Pelado metió presión, ganó la pulseada y el Pocho luego fue determinante. Los pibes del club. Reinventó a Alvarado, que era marcador central o lateral derecho y rindió bien como doble cinco. Terminó jugando con Bianchi Arce y Voboril, en la última línea, dos jugadores con pocos minutos en Primera, pero que estuvieron a la altura. “Confío a muerte en estos chicos”, declaró hace unas semanas atrás, de cara a la recta final. El recambio. Por distintos motivos el entrenador nunca pudo repetir a los titulares en dos fechas seguidas. Sin embargo, el técnico armó un grupo compacto, no se equivocó en los cambios y el equipo rindió siempre.
leido en: http://www.tycsports.com |