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Después de pasar gran parte de la madrugada en el balcón de su departamento, en la zona céntrica de la ciudad, escuchando los bocinazos de los hinchas de Estudiantes, Juan Sebastián Verón llamó a la mayoría de los compañeros para ultimar los detalles de un día cargado de obligaciones. Por la mañana, fue uno de los primeros en llegar a la sede del club en el día después de la obtención del Apertura. Con pocas horas de sueño, se bajó de su camioneta Toyota Hilux negra y enseguida los hinchas se amontonaron para palmearlo, pedirle autógrafos y tocarle constantemente la cabeza rapada.
Dijo Diego Simeone, el entrenador: "Es un jugador fundamental para nosotros. El volvió para vivir todo esto que le está pasando". Dijo Eduardo Abadie, el presidente del club: "Todos debemos agradecerle a Sebastián todo lo que resignó para volver a hacer grande a Estudiantes". Dijo Mariano Pavone, su compañero: "Sus asistencias fueron clave, pero lo más importante es que fue un sostén para el plantel". Es unánime: todos quieren a Verón en La Plata. Junto con los goles de Pavone y de Calderón, fue el abanderado de la gran campaña del Pincha, que logró la coronación tras vencer a Boca en la gran final disputada anteayer, en Liniers. "No fue un día más en mi vida. Y creo que tampoco lo será para La Plata. La felicidad de la gente de Estudiantes es lo que me movilizó a volver. Estoy muy feliz por ellos, sobre todo", cuenta una de las renovadas páginas de gloria de este Estudiantes campeón. La Brujita, para todo el ambiente del fútbol. El Pelado, para sus camaradas de equipo. El hijo dilecto, para todo Estudiantes. Y el chico de las mil travesuras, para mamá Cecilia. A los 10 años, el estandarte de esta gran hazaña de Estudiantes cazó un sapo para un supuesto trabajo práctico de ciencias naturales, pero un tiempo después, se supo, notificación mediante del colegio, el verdadero objetivo de aquel sapo había sido asustar a una maestra que no figuraba entre las preferidas de Sebastián. Y cuando estaba en sexto grado de la escuela número 19, de La Plata, cambió por 8 y 9 las notas de todas las materias en un boletín que originalmente sólo ofrecía 4 y 5. "Haber vuelto a Estudiantes fue algo así como un capricho... una travesura de niño. Todo esto que estoy viviendo pagó el regreso a la Argentina. Me siento como todos los chiquitos de Estudiantes que están locos de contento por este título", explica uno de los más idolatrados por el pueblo pincharrata . -En La Plata, ¿todo el mundo habla de vos como el símbolo del título? -Acá no es sólo Simeone, Caldera o Verón. Desde el utilero hasta la gente que hace la limpieza, en el country y en la sede... Desde el entrenador de la primera hasta el último jugador de inferiores, pasando por todos, se logró esto. Sobre la base de una sola persona no se puede construir nada. -Pero no podés negar que tu apellido es sinónimo de éxito en el club... -Soy consciente de lo que representó mi viejo. De lo mío no, porque todavía no terminé mi historia en el club. Si bien me formé en Estudiantes y ahora pude ser campeón con la camiseta que más quiero, tengo mucho para andar y se verá cuál es el futuro. - En el comienzo del campeonato, en algunas canchas te insultaron. ¿Sentís que con este logro te ganaste cierto respeto? -Te digo la verdad, no puedo decir que no escucho y que no siento los insultos, pero no me condicionan ni me molestan. Al contrario, los tomo como una sensación de respeto por ser un jugador con cierto renombre mediático. La gente de Estudiantes es lo que más me importa. -¿Qué pensaste cuando entró el gol de Palermo para el 1-0 de Boca? -El gol de Martín nos ayudó porque nos obligó a trabajar el partido de otra manera. A buscarlo por obligación. Nos dimos cuenta de que podíamos darlo vuelta. Sentimos algo parecido a lo que nos pasó en otros partidos: siempre creímos que se podía dar vuelta la adversidad. -¿Se planteó un duelo aparte con Gago, con el que tuviste muchos roces? -Nada me gambeteó un par de veces, ¿no? El pibe es joven y me gambeteó. ¿Cómo lo paraba? (Risas). En un momento del partido fue para un lado y mi pierna lo enganchó. No pasa nada , es un gran jugador. -El 7-0 sobre Gimnasia, vencer a los grandes del fútbol argentino ¿Imaginaban una campaña así? -Está claro que es importante pensar, soñar e imaginar cosas así. Todos lo soñamos, pero lograrlo es increíble. Creo que la importancia de lo conseguido, más allá de los resultados, está en que en los últimos tres partidos le descontamos cuatro puntos importantes a Boca. Siempre corrimos de atrás a un equipo que tenía una buena ventaja. Eso es tan importante como todo el resto de los condimentos de la campaña. -¿Qué significaron para ustedes los aplausos del público xeneize? -Creo que para el grupo, especialmente para los más jóvenes, tiene que ser una señal y también para el fútbol argentino. Lo de la final en Vélez fue una fiesta. Si bien está la calentura de haber perdido un partido importante, ellos dieron una señal fuerte para el fútbol y todos debemos asimilarla. El aplauso debe ser nuestro para ellos por su comportamiento. -¿Te pareció una consecuencia lógica la coronación? -No sé, pero el equipo dio señales de que los partidos se jugaban hasta el final y ganamos muchos partidos faltando poco. La confianza de la gente estaba de nuestro lado. Eran todos pasos hacia adelante. Creer en nosotros fue clave. Fue nuestro mensaje desde siempre. El Cholo siempre dijo que había que creer. Lo entendimos de esa manera. -¿Qué ilusiones despierta la obtención del Apertura para el futuro? -Más allá del título, y aunque suene fácil decirlo ahora, yo estoy contento y seguro de que se puede abrir un ciclo nuevo. Eso espero para el futuro del club. -Tu papá comentaba que no te ibas a quedar conforme con esto, que ahora ibas a buscar la Copa Libertadores... -Si algo tiene que caracterizar a un grupo es tratar de superarse. A partir del 8 de enero tenemos que recargar las pilas porque el pasado, pasado es. No nos tenemos que quedar con esto: debemos ir por más. - Se lleva bien con Simeone, pero no es su amigo
- Respecto de su relación con el técnico Diego Simeone, ex compañero suyo en el seleccionado nacional y en Lazio, de Italia, Verón manifestó que “con el Cholo nos dejamos de ver en 2001. A partir de ahí, teníamos contactos pero no con tanta asiduidad”.
- El reconocimiento de la prensa italiana
- En La Gazzetta dello Sport, con el título “Nerazzurra también Argentina”, se destacan el rol decisivo de Verón y de Simeone en la coronación de Estudiantes. El diario atribuyó a la “lúcida sabiduría” de Simeone haber confiado plenamente en un viejo compañero, como Verón, “un hombre de orden y de visión del juego poco comunes”.
Por Martín Carrasco (h.) Para LA NACION Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/867770 |