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Alayes, Verón y Calderón, tres jugadores clave del campeón. Tres fanas de Estudiantes que crecieron en el club y disfrutan doblemente de la vuelta. Yo digo que uno se va a dar cuenta con el tiempo de esto que se consiguió. En el momento, es tanta la euforia, el éxtasis de la gente que no te deja pensar. Pero con el tiempo entenderemos que nos metimos en la historia grande de un club y que eso es lo más lindo". La voz de Juan Sebastián Verón es pausada y no tan alta, pero retumba en la sede de Estudiantes. En realidad, lo que resuena es el eco de la hazaña vivida en la cancha de Vélez. Los hinchas aprietan la ñata contra el vidrio que da a la coqueta Avenida 53. La rambla, arbolada, mezcla más fanáticos con autos mal estacionados. Pero es como un feriado en La Plata, y la infracción pasa inadvertida por esta vez. Adentro hay un grupo de jugadores que le encuentran doble sabor al título. Por la vuelta olímpica y por su identificación. Agustín Alayes cuenta que "jugar una final con el cuadro del que sos hincha representa más presión, pero también se disfruta más si las cosas van bien. Del mismo modo las adversidades se sufren más. Quedar afuera de la Copa, más allá de que hicimos un buen papel, fue durísimo para mí. Pero hubo revancha. Esta gran alegría revierte y supera ampliamente esa tristeza".
El más veterano de los tres casi no durmió. Se acostó a las 5 y a las 7 ya estaba arriba. No pudo jugar por esa suspensión inoportuna, pero lo vivió como si hubiera corrido los 90 minutos. Su santo y seña, José Luis Calderón. "Mi hijo, Lucas, fue el que empezó a pedirme la vuelta y es increíble lo que está disfrutando esto. Y la gente también, y eso no tiene precio. Hoy Estudiantes es campeón y uno devuelve un poco con esa alegría tanto cariño que ha recibido en este club. Que sigan confiando en mí a los 36 años no tiene precio. ¿Idolo? Es una palabra realmente difícil. No sé si me corresponde. Sí que tanto cariño me impone una responsabilidad doble que asumo con gusto".
-Los tres tienen vinculaciones familiares de afecto con el club…
-Alayes: A mí, Estudiantes me emociona. El amor por el club que me inculcaron hace inevitable que se te caigan algunas lágrimas. Ya parezco un viejo llorón y eso que no soy de llorar nunca, jamás. Pero este es el club del que soy hincha, mi segunda casa. Y siempre está presente el recuerdo de mi viejo que fue el tipo que más me apoyó y me ayudó en la vida.
-Verón: - En mi caso, soy consciente de lo que representa mi viejo en la historia del club. Pero yo todavía no porque no terminé de escribir la mía propia. Si bien me formé y tengo mi pasado, pienso que todavía queda mucho por andar.
-¿Mucho por andar con qué objetivos?
-V.: Hay que ir por más. Si algo tiene que caracterizar un grupo es disfrutar todo esto, porque pasa rápido. Pero a partir del 8 de enero hay que recargar las pilas y no nos podemos quedar con esto solamente.
-Calderón: Cuando llegué, dije que del quinto puesto para abajo era fracaso porque con el plantel que había en la Copa, más Sebastián, más un cuerpo técnico que tiene hambre, no podíamos bajar de ahí. Estudiantes tiene que pelear para entrar en las copas todos los años. Y en cuanto a objetivos, visto ahora, la Libertadores puede ser una locura, pero el sueño a mí no me lo quita nadie. Hay que estar preparado a full para el momento en que nos toque jugarla.
-A.: Va a estar bueno jugarla de nuevo para tener un desquite de esa eliminación por penales que sufrimos contra el San Pablo.
-¿Cómo se dio la dedicatoria a Prátola?
-C.:Estuvimos con Ana Laura, la mujer, y las nenas del Ruso en el Country el martes. Nos visitaron y surgió la idea de las remeras que hicimos con Sebastián. Nos decían: "¿Están seguros?". Y yo les contesté: "Mándenlas a hacer que somos campeones".
-¿Sienten el reconocimiento al mejor equipo, además de al campeón?
-A.: Sí y le hemos agregado un plus a lo que es la historia y la mística de Estudiantes. Estoy orgulloso de que se remarque el buen juego del equipo y que no se lo elogie solamente por el hecho de tener una mentalidad ganadora. Este equipo gana intentando jugar bien y ha obtenido respeto.
-V.: - El significado tiene que ser una señal para el grupo y para los chicos que integran este plantel. Y sobre todo, para el fútbol. El miércoles se vivió realmente una fiesta. Porque la gente de Boca, si bien puede estar con el fastidio o con calentura, reconoció al equipo. Ese aplauso también es nuestro por cómo se comportaron.
-C.: El campeonato de Estudiantes es justo, porque todo el mundo habló de lo bien que jugaba el equipo. Por eso, por lo tranquilo que estaba, yo hasta me animé a decir antes del partido por radio que íbamos a ganar y en los 90 minutos. Pero yo nunca festejé por anticipado, esperé hasta que terminó el partido. Si lo llegás a hacer antes, por ahí te puede pasar lo que le pasó a Muñoz.
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