|
La decisión del juez Eduardo Molinuevo, a pedido del fiscal Edgardo Sánchez, ambos del Centro Judicial Concepción, de prohibir el ingreso a las canchas de fútbol de nueve miembros de la barra brava de Concepción Fútbol Club, constituye un claro mensaje para los violentos, ya no sólo del sur, sino los de todo Tucumán. Con este fallo, inédito en la provincia, se abre un panorama distinto en la lucha contra un flagelo que siempre generó el repudio de la sociedad, pero que pocas veces fue abordado como corresponde.
{mosgoogle center} Pocos podían imaginar que el vergonzoso espectáculo que se produjo en el campo de juego de los “cuervos” del sur durante el partido con Central Córdoba, de Santiago del Estero, en partido por el Argentino A, iba a generar una resolución de estas características, cuyo espíritu es el mismo del llamado “derecho de admisión”, que ya se aplica en varios clubes de la provincia de Buenos Aires. Todos los acusados lo fueron por infracción a la ley 24.192 sobre violencia en espectáculos deportivos. Esta prevé sanciones de uno a seis años de prisión para aquellas personas que generen incidentes en espectáculos públicos. El fiscal solicitó, en este caso, la aplicación del primero y del último párrafo del artículo 268 del Código Procesal Penal de la provincia, que faculta a las autoridades judiciales a impedir a los acusados concurrir a determinados sitios. Ya se enviaron fotografías de los imputados a las oficinas de la Liga Tucumana de Fútbol y a la Asociación del Fútbol Argentino, y se advirtió que ninguno de ellos podrá concurrir a presenciar espectáculos organizados por algunas de estas instituciones. La resolución, según admitió el jefe de seguridad deportiva de la Policía provincial, Jorge Díaz, es muy importante y sobre ella ya se recibieron consultas de otras provincias. Esta última afirmación marca la pauta de la relevancia de lo que se acaba de fallar y pone felizmente a Tucumán en un plano protagónico en el interior del país en aquello de actuar ante un flagelo que frustra, de manera constante, lo que sólo debe ser un espectáculo deportivo. El fútbol argentino de Primera división ya había dado en los últimos días una demostración de sensatez y apoyo a las autoridades de la seguridad de la provincia de Buenos Aires. En su momento, se pidió la colaboración de todos los clubes bonaerenses para aplicar el derecho de admisión. La respuesta positiva no tardó en llegar y fue unánime. Sin dudas, con este tipo de decisiones, se vuelve a recorrer el camino correcto. Pero para que todo esto surta el efecto que se espera, será fundamental que los dirigentes de los clubes establezcan un compromiso serio con las autoridades de aplicación. De poco servirá que haya un papel que indique qué práctica se debe llevar a cabo si no hay colaboración de quienes controlan las entidades. Lo mejor que puede ocurrir en estos casos es actuar con firmeza y con un profundo conocimiento de causa. Puede que al principio surjan dificultades, pero quienes generan violencia tendrán que entender en definitiva que no van a entrar más a una cancha a ver al equipo de sus amores. Con las cartas sobre la mesa, no se puede obviar, sin embargo, que la medida representa un nuevo elemento de apoyo a las leyes contra la violencia, que existen desde hace mucho tiempo, pero que muchas veces son miradas sólo de reojo y aplicadas a cuentagotas. Una vez más, debe quedar claro que los actores principales en la organización de un espectáculo futbolístico deben miran todos para un mismo lado. De lo contrario, de poco valdrán los derechos de admisión, los operativos policiales gigantescos y los fallos de la Justicia. leido en http://www.lagaceta.com.ar/vernotae.asp?id_nota=180819 |