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ANGEL SANCHEZ LE DICE ADIOS AL ARBITRAJE. "ME GUSTARIA RETIRARME PASANDO DESAPERCIBIDO", ACLARO.
Al árbitro argentino más controvertido de los últimos tiempos --después de Javier Castrilli, claro-- le llegó la hora de colgar el silbato. Hoy dirigirá por última vez en Racing-San Lorenzo. --¿Qué sensaciones tiene por estas horas? --Tranquilo, pero con la angustia lógica de saber que se acerca el final de muchos años de actividad, vividos con mucha emoción e intensidad. De un día para el otro el arbitraje dejará de ser y no es fácil. Pero siento tranquilidad porque no me quedó nada por jugar, dirigir o aspirar a hacer. Tuve la suerte de llevar a cabo todo lo que un árbitro puede pretender. Pero tengo la ansiedad de sentirme bien, íntegro, de haber aprobado todas las pruebas, con ganas de seguir. Pero no fui yo quien decidió el final de mi carrera.
El último Angel Osvaldo Sánchez dirigirá hoy su último partido oficial de primera división en el fútbol argentino. Le dieron Racing-San Lorenzo, como para que tenga una digna despedida. Con 49 cumplidos recién cumplidos, colgará el silbato siendo uno de los árbitros nacionales con categoría internacional más controvertidos de los últimos tiempos, entre otros, por los recientes episodios frente a las cámaras de televisión que lo involucraron con Jorge Martínez, lateral por derecha de Olimpo. Más allá de los cuestionamientos, y en diálogo exclusivo con "La Nueva Provincia" , Sánchez hizo un balance de su trayectoria en Primera (debutó el 4 de abril de 1993) y habló de lo que vendrá. --¿Por qué se va? --Por la edad que tengo y debido a las reglas internacionales y locales. Todos los árbitros renovamos contrato los 31 de marzo. La edad que establece el estatuto de la Asociación Argentina de Arbitros con la AFA habla de 48 años y yo, el 3 de marzo de este año cumplí 49. Hacía varios meses que se venía hablando de este tema. Sabía que las posibilidades de renovar serían nulas. --¿Qué le sugiere el partido San Lorenzo-Racing? --Un partido muy difícil, con dos equipos que no vienen en una buena situación. Me gustaría retirarme pasando desapercibido, sin incidencia. El otro día dirigí Lanús-Quilmes y lo llevaba tranquilo, con un amonestado, pero terminé con tres y no me gustó. Soy de la idea de que en el partido son once contra once y el árbitro tiene que prevenir y advertir para que no se desmadre. Es una forma de ser y pensar respecto de lo que es un cotejo de fútbol.
En la manga --¿Qué experiencias se lleva del arbitraje? --Infinitas. He jugado casi 400 partidos en primera división, encuentros internacionales, Copa del Mundo, una final del segundo torneo en importancia de FIFA, que es un Sub 20, en Nigeria entre España y Japón... Cada situación de mi carrera me generó mucha alegría, inclusive las cosas que no cayeron bien. --¿Por ejemplo? --A lo largo de mi carrera generé un sinnúmero de situaciones de conflicto con jugadores, técnicos, árbitros y periodistas. Yo soy así, nunca busqué un estilo. Uno se fija en otros árbitros. Pero en cuanto a las reacciones y forma de ser, también soy así en la vida cotidiana. Lo que pasa es que algunos tratan de ponerle al árbitro una actitud inmaculada, pero yo soy árbitro de un deporte. Ni siquiera estoy de saco y corbata en una oficina para tomar decisiones. Corro, sufro, me estreso, me pongo nervioso y contento como cualquier individuo. --Convengamos que más de una vez se salió del molde... --Es muy difícil que las cosas no pasen desapercibidas en una actividad que se hizo tan mediática, donde las cámaras se meten en la intimidad de todo y donde los periodistas entran en la actividad de todos. Muchos episodios mediáticos que se muestran hoy son normales en la relación de un árbitro con jugadores y técnicos. Ayer (por el domingo), me causó mucha gracia que (Julio) Falcioni se tapara la cara para hablar con el árbitro... --Sí, en cierta forma, se trata de un "Gran Hermano" que viven los árbitros y que, ya que estamos, ¿les incrementó la presión para dirigir? --No, siempre digo lo mismo: la televisión nos ayudó a crecer. Antiguamente los árbitros tenían una impunidad tremenda y nadie les discutía nada. Eso les generó un egocentrismo que hoy sería inconcebible porque nos desnudan domingo a domingo con las decisiones que se toman en el campo de juego. La televisión nos acercó a la gente. A mí no me cambió la forma de ser, antes también fui así, sólo que no se veía. Entonces, discuto y hablo y vivo el partido de esa forma. --¿Los jugadores son hipócritas? --El fútbol no es la excepción de los males de la sociedad. La hipocresía, la mentira, lo bueno, lo malo... Lo que pasa es que nosotros estamos expuestos porque está todo el mundo mirando y las decisiones están mediatizadas.
Entretiempo --¿Es cierto que usted es de la escuela de la interpretación del espíritu del reglamento, contra la interpretación de la letra fría? --El fútbol es un hecho subjetivo e interpretativo, entonces pensar que "es tal cual uno lo puede leer en la regla" es equivocar las decisiones. Siempre entendí la interpretación y la puse en favor de las decisiones que aportan a un partido. Nunca dirigí pensando en que me fuera bien, sino en aportar a la continuidad del juego y al espectáculo. Por ejemplo, si a un equipo que demora el juego todo el partido le convierten un gol en el minuto 45 del segundo tiempo, ¿te parece justo que le otorgue cuatro minutos de adicional para que empate? Yo no lo voy a premiar. --Si tuviera que cambiar algo del manejo arbitral actual, ¿a qué le apuntaría? --Cuando un árbitro se recibe, sin dudas tiene que saber las reglas de juego. Pero hay que empezar a hacerles entender el juego y de qué se trata un partido de fútbol, qué puede aportar uno y cuándo debe tomar ciertas decisiones frente a una misma situación pero en partidos diferentes. Esto lo plasmó la FIFA tras el Mundial de Corea-Japón al hablar de "atmosfera de juego". Hay que entender cuándo una decisión arbitral es válida para cierta atmósfera y cuándo no lo es en otra. Lo que necesita el árbitro hoy es una ayuda psicológica fundamental para soportar presiones, las externas y las propias. --¿Cómo cree que lo ven sus colegas? --Tengo una muy buena relación con todos. Siempre tuve actitudes de consejero, de estar al lado de ellos en el dolor por el error y ayudarlos. Por ejemplo, me han llamado árbitros diciéndome que los había matado el veedor y lo he llamado a la AFA para hablar con alguien de la Escuela y decir que había visto el partido por televisión y que no era lo que el veedor decía. Y he ido con el video para resolver a favor del árbitro. Y siendo los jueces de otros sindicatos, porque nunca me fijé en esas cosas. --Otros no piensan lo mismo. --Yo te hablo de la gente que me rodea. Acá hay muchas envidias. Pero de martes a viernes compartimos entrenamientos, nos podemos dar una mano y nos explicamos cómo es esta historia.
Minuto 91 --¿Cómo seguirá la vida de Angel Sánchez? --Ni idea, de verdad. Hace casi diez años que vengo trabajando en escuelas de periodismo deportivo, también estoy en una escuela de directores técnicos dando reglas de juego y en una escuela de árbitros. Tengo posibilidades en televisión, porque como ahora viene el Mundial, estoy grabando algunos programas con comentarios, las reglas de juego y ese tipo de cosas. Pero no sé, me gustaría seguir cerca de los árbitros. --¿Quiere tener un escritorio en la Asociación? --No sé, tal vez cerca de un lugar donde uno pudiera ayudar al juego. Y como uno dirigió muchas veces a las selecciones juveniles, también se me ocurrió trabajar con ellos para acercarlos a las reglas. Por ahora estoy con un microemprendimiento, iniciado junto a un amigo, ahí en San Cayetano, cerquita de ustedes. Alquilamos un terreno y pusimos una granjita de ponedoras. Y sino volveré a la radiología. No tengo dramas, en mi vida hice de todo: vendí libros, ropa interior para mujeres, fui pizzero y sandwichero. Pero el mejor laburo que tuve fue el de mozo de fiestas, cuando era pibe. Je, fue muy divertido.
"Con Jorge Martínez utilicé un artilugio" --¿El incidente de la vez pasada con Jorge Martínez (Olimpo) forma parte de lo que es Angel Sánchez? --Esta semana lo comenté con gente. Les conté de episodios similares con jugadores y técnicos. Soy de hacer ese tipo de comentarios, pero a ese episodio lo tomé como un error al no darme cuenta que estaban en vivo. Vi que el periodista se acercó a Jorge y noté que yo sería el motivo del comentario. Entonces traté de impedirlo y utilicé un artilugio que me dio muchísimos resultados a lo largo de mi carrera, que fue poner al jugador en el mismo lugar que el jugador pone al árbitro o al técnico. Son argumentos que en lugar de agravar la situación terminan distendiendo. Aparte, tengo una excelente relación con Jorge.
Lo tentaron --¿Alguna vez lo quisieron coimear? --Hace unos 16 o 17 años, cuando era árbitro de Primera B. Me ofrecieron dinero e hice la denuncia. Era un partido del interior que no recuerdo quiénes jugaban, pero al hacer la denuncia no dirigí, me lo quitaron. Era un torneo del interior, en la época de los regionales. Lamentable.
Las perlas de Sánchez
Le sacó plata al Diez Cuando Diego Maradona fue técnico de Mandiyú (Corrientes) tuvo un altercado con Sánchez. El árbitro lo denunció por insultos y escupitajos y le inició un juicio por injurias. En 2000 la Justicia le subió el pulgar y condenó a Diego a pagarle 20 mil pesos.
Ligó en Corea-Japón En Corea-Japón el árbitro argentino dirigió dos partidos de aparente intrascendencia, Sudáfrica-Eslovenia y Corea del Sur-Portugal. Sin embargo, en éste último sufrió la agresión del futbolista portugués Joao Pinto, quien fue suspendido por FIFA. Más allá de darle la razón, el organismo también determinó el retorno anticipado de Sánchez a nuestro país.
A los besos en Colón Después de un Colón 2-Huracán 2, Sánchez se dispuso a abandonar el campo de juego en medio de una catarata de insultos que le prodigaron varios simpatizantes colonistas. El árbitro respondió --irónicamente--, arrojándole besos a los ocupantes de esa tribuna, reacción que molestó a un funcionario policial, quien le recriminó la actitud al juez y --en algún momento-- hasta insinuó con trasladarlo a una dependencia, en carácter de demorado.
Con cara y cruz En Calama, Chile, al finalizar el primer tiempo entre Cobreloa-Olimpia (Paraguay) por los octavos de final de la Copa Libertadores, le tiraron una moneda que le impactó en la sien derecha y lo desmayó. Estuvo casi cinco minutos desvanecido y tuvieron que trasladarlo a un hospital, donde le efectuaron estudios, comprobándose que sólo había sido una herida superficial. |