 La decimosexta fue una fecha polémica, por decirlo suavemente, para el arbitraje argentino. Sergio Pezzotta (Vélez-Boca), Carlos Maglio (Estudiantes-Olimpo), Daniel Giménez (River-Argentinos) y Juan Pablo Pompei (Arsenal-Central), entre otros, fueron muy cuestionados por alguno de los dos bandos en disputa, porque supuestamente con sus errores incidieron en los resultados de esos partidos. ¿Fue sólo una tarde negra? A juzgar por el ranking que elaboran semana a semana los diarios Clarín y Olé, cumplidos 16 capítulos del Clausura, habría que decir que sí, ya que los cuatro árbitros mencionados figuran entre los mejores del fútbol argentino.
Para Clarín, Pompei es el que acumula el 2º mejor promedio, y le siguen Giménez (3º) y Pezzotta (4º). Maglio aparece sexto, detrás de Favale, y siguen Lunati, Furchi y Elizondo. El ranking de Olé considera que Pompei es el mejor del torneo, seguido por Baldassi, Pezzota, Lunati, Furchi, Maglio, Elizondo, Favale y Giménez.
La percepción de la gente arroja un resultado curioso. Según una encuesta realizada semanas atrás en Olé.com.ar, el 31,3% de los lectores cree que el nivel de los árbitros argentinos es Malo, mientras que el 35.5% lo califica de Regular, es decir, el 66.8% tiene una opinión regular o negativa de quienes deben observar y hacer observar el cumplimiento del reglamento adentro de las canchas.
Sin embargo, la polémica entre los hombres de negro salió a la luz a principios de año con el enfrentamiento entre Sánchez y Gnecco, luego de que el nuevo director de la Escuela de Arbitros (reemplazó a Juan Carlos Loustau antes del inicio de campeonato) decidiera suspender a cuatro referís -Horacio Elizondo, Sergio Pezzota, Pablo Lunati y al mismo Sánchez-.
Y ayer en Vélez-Boca, el partido con más turbulencias de la tarde, Pezzota fue el protagonista innecesario, el menos pensado. Es que se olvidó el reglamento en su casa y con su error influyó decisivamente en el resultado.
"El árbitro dio la orden de patear el tiro libre. Fue una falla reglamentaria hacerlo ejecutar de vuelta, podría haberlo hecho repetir en caso de una falla técnica, pero nunca por una sanción disciplinaria a dos jugadores (en referencia al reto y posterior amonestación a Broggi y Ledesma)”, expresó el entrenador de Vélez, Miguel Angel Russo, apenas terminado el partido.
Pero del lado del “oficialismo” salió la voz de respaldo. “Fueron jugadas muy al límite, pero yo le creo a él”, dijo Gnecco en el programa De una con Niembro. ¿Defender lo indefendible? ¿Intentar “tapar” un error que puede facilitarle el campeonato a Boca?
Es verdad que el equipo de Basile tiene los jugadores como para llevarse el Clausura, pero pareciera que los árbitros se encargan de ayudarlos cada tanto. Como en el Superclásico cuando cobraron un polémico penal de Cáceres a Guillermo Barros Schelotto, que terminó en gol de Palermo, y protestó todo River. Curiosamente el partido también fue dirigido por Pezzota.
Si bien lo más trascendente ocurrió en Liniers, es cierto que la decimosexta fecha padeció influyentes acciones arbitrales en, por lo menos, otros tres partidos. Mientras que en el Monumental (que parecería no intimidar más a los árbitros) Daniel Giménez no le cobró un claro penal a Farías y hasta lo amonestó por simular, en Sarandí sí le cobraron a Arsenal un tiro desde los doce pasos que no era. Además, en Quilmes, la falta inexistente que le cobraron a Pablo Alvarez de Estudiantes en el partido ante Olimpo terminó en el gol de Ismael Blanco.
Si como dijo Elizondo en Olé que “los jugadores no saben nada de arbitraje”, los árbitros deberían analizar cómo pueden mejorar su bajo rendimiento o bien lo más sensato sería que la única preparación no sea mediante tests físicos para salir a la cancha a dirigir un partido. |